La Catrina: una tradición que se pinta, se siente y se lleva en la piel
En México hay tradiciones que no solo se cuentan: también se pintan, se sienten y se llevan en la piel. Así lo muestra Sophia Tovar Franco Corzo, estudiante de la Licenciatura en Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la IBERO Puebla, quien encontró en el maquillaje de la Catrina una forma de representar una de las celebraciones más significativas de la cultura mexicana: el Día de Muertos. En esta fecha, los colores, las flores y los recuerdos se entrelazan para honrar a quienes siguen presentes en nuestra memoria.
La historia de la Catrina tiene su origen en el grabador mexicano José Guadalupe Posada, quien creó la imagen de la Calavera Garbancera como una crítica social dirigida a quienes renegaban de sus raíces mexicanas. Años después, el muralista Diego Rivera retomó esta figura y la popularizó con el nombre de Catrina. Con el paso del tiempo, se convirtió en un símbolo de identidad cultural y en una expresión artística que continúa reinterpretándose desde distintas perspectivas.
Para realizar su maquillaje, Sophia Tovar se inspiró en las flores que llenan de vida las ofrendas, especialmente en el cempasúchil, una flor tradicionalmente asociada con el camino que guía a las almas de regreso a casa. Sus colores y formas evocan el vínculo entre la vida, la memoria y las tradiciones que las familias mexicanas mantienen vivas generación tras generación.
En la actualidad, la Catrina es una de las imágenes más representativas del Día de Muertos y de la cultura mexicana. Su figura ha trascendido el grabado y la pintura para convertirse en una expresión viva de las tradiciones populares. Su imagen inspira disfraces, maquillajes y diversas manifestaciones artísticas que mantienen vigente su historia y permiten acercarse a ella desde nuevas miradas.
Así, cada maquillaje de Catrina se convierte en una interpretación personal de una tradición compartida. Aunque cada diseño es diferente, todos evocan un mensaje común: nuestras raíces forman parte de quienes somos y, mientras sigamos compartiendo nuestras costumbres y manteniendo viva la memoria de quienes nos precedieron, nuestras tradiciones continuarán floreciendo.
