En medio de la violencia, académico IBERO Puebla llama a no perder el derecho a la paz
El 2026 en México comenzó con jornadas violentas en distintas latitudes del territorio. La captura del Mencho y las secuelas de este evento, las constantes amenazas de invasión norteamericana al país y las violencias cotidianas. Esta parece ser una constante: en 2025 se dieron 72,000 eventos de violencia letal, lo que comprende un aumento de 68% respecto de 2015.
Ante el contexto de violencia que se vive en el estado de Puebla, el Dr. Tadeo Luna de la Mora, académico responsable del Laboratorio para la Paz con Reconciliación de la IBERO Puebla, reflexionó sobre los efectos sociales de acostumbrarse al miedo y a los hechos violentos que se reportan en el día a día.
El especialista señaló que las personas se sorprenden cada vez menos con las noticias relacionadas con violencia o ante situaciones que afectan a quienes viven en su entorno. Este proceso, explicó, implica una peligrosa normalización de circunstancias que en realidad son inaceptables.
“La paz real empieza cuando nos negamos a que esto sea lo normal”: Dr. Tadeo Luna
De acuerdo con el académico, acostumbrarse al horror puede parecer un mecanismo de defensa frente a la realidad, pero también representa un costo social muy alto. Al asumir que la violencia forma parte inevitable de la vida cotidiana, se debilita la capacidad colectiva de exigir condiciones de seguridad y de proteger el derecho fundamental a vivir en paz.
Desde la investigación social, advirtió que cuando la indignación desaparece también se reduce la capacidad de exigir cambios. En este sentido, subrayó que la indignación constituye el primer paso para la exigencia ciudadana, la cual es el motor que puede impulsar transformaciones estructurales en la sociedad.
Si bien no existen recetas mágicas para combatir y no normalizar la violencia, el experto comparte tres acciones clave: recuperar la capacidad de nombrar estos acontecimientos como anomalías e injusticias; fortalecer los contextos locales, pues la seguridad más básica nace de conocerse entre vecinos y ocupar los espacios hechos para la ciudadanía; y la exigencia comunitaria, que, colectivizada y organizada, es la única que logra que las instituciones cumplan con su deber.
El Dr. Luna de la Mora invitó a la sociedad a recuperar la capacidad de asombro y de exigencia frente a la violencia, así como a reivindicar el derecho a la seguridad y a la paz. Recordó que la paz no se limita a la ausencia de disparos, sino que implica la presencia de justicia y de condiciones de vida digna para todas las personas.
