Permanece percepción de inseguridad en la ciudad de Puebla
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada trimestralmente por el INEGI, es el principal instrumento para conocer cómo percibe la población la seguridad, la delincuencia, el desempeño de las autoridades y los cambios en sus hábitos cotidianos.
El estudio se aplica en 91 áreas urbanas del país, lo que permite comparar la situación de cada ciudad respecto al contexto nacional.
Los resultados correspondientes a junio de 2026 muestran que 81.3% de la población adulta en la Ciudad de Puebla considera insegura la ciudad, una cifra que se ha mantenido por encima del 81% durante cinco levantamientos consecutivos. Además, Puebla se ubica como la octava ciudad con mayor percepción de inseguridad entre las 91 áreas urbanas evaluadas, un lugar más arriba que hace un año, a pesar de registrar una ligera disminución en su indicador.
Pulso Puebla presenta un análisis de este nuevo levantamiento con el objetivo de identificar los principales cambios, las tendencias que permanecen y los desafíos que plantea la percepción ciudadana para el desarrollo económico, social e institucional del estado.
El 77.4% de los poblanos considera que la delincuencia empeorará o permanecerá igual de mal durante los próximos doce meses, el segundo nivel más alto registrado en la serie analizada y superior al observado hace un año. Este resultado confirma que el pesimismo continúa predominando entre la ciudadanía y limita las expectativas de recuperación en el corto plazo.
La persistencia de estas expectativas representa un desafío importante para las instituciones públicas, pues la confianza ciudadana influye en la convivencia social, la actividad económica y el uso de los espacios urbanos.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que 71.1% de la población reportó haber visto o escuchado robos o asaltos en los alrededores de su vivienda durante los últimos tres meses, el nivel más alto de la serie analizada.
La ENSU no mide únicamente la victimización directa; también refleja qué tan presente perciben las personas la actividad delictiva en su entorno. El incremento en este indicador fortalece la percepción de que la inseguridad forma parte de la vida cotidiana de la ciudad.
Entre los distintos espacios evaluados por la encuesta, el transporte público permanece como el lugar donde la población se siente más insegura, con una percepción de inseguridad de 90.1%.
También destacan aumentos importantes en la percepción de inseguridad en centros comerciales y durante los desplazamientos en automóvil, mientras que algunos indicadores, como la percepción en calles habituales y la restricción para portar objetos de valor, muestran ligeras mejorías respecto al año anterior, aunque permanecen en niveles elevados.
Los resultados de la ENSU muestran que la percepción de inseguridad también representa un desafío para el entorno económico y la competitividad de Puebla. Durante junio de 2026, los centros comerciales registraron el mayor incremento en percepción de inseguridad respecto al año anterior, al pasar de 43.9% a 54.8%, mientras que la carretera alcanzó 78.0%, reflejando mayores preocupaciones sobre la movilidad y la logística.
A ello se suma que 90.1% de la población considera inseguro el transporte público, el porcentaje más alto entre los espacios evaluados. En este contexto, la delincuencia escaló al segundo lugar entre los principales problemas que identifica la ciudadanía, solo por debajo del deterioro de las vialidades, consolidándose como un factor que debe ser considerado en la planeación de políticas públicas y en la toma de decisiones de los sectores productivos.
Otro de los indicadores que registra un deterioro importante es la evaluación del gobierno de la ciudad.
Solo 16.4% de la población considera efectivo al gobierno municipal para atender los
problemas de seguridad, el nivel más bajo observado en la serie analizada. En contraste, lapercepción sobre el desempeño y la confianza en las policías estatal y municipal presenta una recuperación respecto al año anterior, aunque todavía con márgenes limitados.
Al preguntar a la población cuáles son los principales problemas que enfrenta la ciudad, la delincuencia ascendió al segundo lugar, únicamente por debajo del deterioro de calles y avenidas.
Además de la inseguridad, la ciudadanía mantiene entre sus principales preocupaciones el transporte público, la saturación hospitalaria, el abastecimiento de agua y la movilidad urbana, lo que evidencia que la seguridad continúa estrechamente vinculada con la calidad de vida y el desarrollo de la ciudad.
Aunque algunos indicadores presentan mejoras puntuales respecto al año anterior, el análisis de Pulso Puebla muestra que la percepción de inseguridad permanece prácticamente estancada desde hace más de un año, mientras que las expectativas ciudadanas continúan siendo mayoritariamente negativas.
El hecho de que Puebla se mantenga entre las diez ciudades con mayor percepción de inseguridad del país confirma que el reto no consiste únicamente en reducir la incidencia delictiva, sino también en fortalecer la confianza de la población mediante resultados sostenidos, una comunicación institucional efectiva y políticas públicas capaces de modificar la experiencia cotidiana de quienes habitan la ciudad.
